“No hay nada más poderoso que una mujer que reconoce el potencial de otras mujeres sin miedo a perder el suyo”
No es novedad que cuando las mujeres se juntan, logran todos los objetivos que se proponen, y en un mundo donde su papel es sumamente importante desde la familia de raíz ¿porqué no llevar más allá sus capacidades y crear un mundo mejor?
Este no es un artículo que ponga a la mujer como el centro del universo, sino que la ayude a resaltar en medio de un mundo donde en ciertos giros los hombres predominan. No es que no puedan hacerlo, pero si le sumas todas las demás responsabilidades impuestas por el simple hecho de ser mujer complica la dinámica. De un tiempo para acá eso ha cambiado mucho, porque no se trata de una competencia de géneros de ver quien puede más sino de saber trabajar en equipo hombres y mujeres, porqué el éxito compartido no resta, suma.
Ahora, las mujeres han demostrado que pueden lograr muchas cosas, el problema es cuando se convierte en demostrar quién es mejor, la falsa competencia es su principal obstáculo, provocando una rivalidad innecesaria que solo genera desconfianza. La competencia existe y siempre estará, pero más allá de competir con las demás, es cuando debemos generar una red de apoyo que provea mayores oportunidades de crecimiento. Ayudar a otras no disminuye los logros personales, al contrario, abre un mundo de posibilidades para todas.
Cuando una mujer avanza sola, alcanza una meta; cuando varias avanzan juntas, transforman un entorno completo
El verdadero liderazgo deja huella, las líderes que han logrado sobresalir traen un equipo atrás de ellas que las apoya, y al mismo tiempo abre caminos a otras personas. Reconocen el valor que hay en otras mujeres, respetando sus trayectorias y contribuyendo a que tengan mayores oportunidades de desarrollo. La cuestión es, ¿cuántas mujeres están dispuestas a ayudar a que otras suban?
La sororidad en los negocios rompe la idea de la competencia entre ellas mismas, esta ideología fomenta valiosas redes de apoyo entre ellas. Además, está comprobado que la confianza aumenta en las mujeres trayendo como resultado un crecimiento colectivo. Si todo esto se lleva al pie de la letra, el resultado final es la evidente productividad dentro de las empresas.
El éxito empresarial de las mujeres puede ser tan grande como ellas quieran, el mundo laboral se verá beneficiado con el poder de sus habilidades, pero sobre todo y lo más importante de esto, es como se multiplican los logros de cada una. Su liderazgo sobresale al no exaltarse ellas mismas, sino al contrario ayudar a despegar a otras en el mundo laboral, y así puede continuar la cadena de apoyo.


















