Dice el dicho popular: “No se puede mamar y dar de topes” refiriéndose a las crías de animalitos que al hacer una de estas actividades no pueden hacer la otra. La naturaleza es sabia, ¡y deberíamos aprenderle mucho! Y en el caso de las PYMES me voy a atrever a aplicar esta frase a dos elementos cruciales de la operación de estas empresas: La estabilidad y el crecimiento.
Para ilustrar mejor lo que quiero transmitir imaginemos que la PYME es un gran territorio que se divide en dos terrenos: el terreno de la estabilidad y el del crecimiento. Cada uno de estos terrenos tiene un encargado que cuida y ve por la integridad de cada terreno.
El terreno de la estabilidad representa aquella zona de confort en donde la organización se siente tranquila, navega con cierto nivel de seguridad. Claro con oportunidades en su desempeño, pero siendo éstas de menor tamaño que no ponen en grave riesgo a la organización. Pudiéramos decir que es en este terreno las cosas funcionan hasta cierto punto bien y a conformidad de los directivos. El encargado de este terreno se llama CONTROL. Y Control lo que hace es coordinar la solución de los problemas que se presentan para regresar a la situación normal o estándar.
Control trabaja bien, mientras el contexto no cambie. Y en las organizaciones sucede que el contexto cambia, por lo tanto, las soluciones a las problemáticas caducan y pierden efectividad con el tiempo. Las organizaciones pueden pasar un tiempo en el terreno de la estabilidad, pero no mucho o vaya deben saber que en algún momento deben salir de ahí.
El control busca resolver los PROBLEMAS con las mismas herramientas eternamente y eso simplemente es un sueño. La ayudante principal del control es Eficiencia, quien se encarga de “hacer muy bien la tarea”. Eficiencia optimiza los recursos y nos lleva rápido al destino.
Por otro lado, el terreno del crecimiento representa lo desconocido y desafiante y por lo tanto aquí la organización tiene emociones encontradas: el miedo de ir a lugares que no se conocen y la ilusión de descubrir nuevas oportunidades. En este terreno es en donde surgen nuevas oportunidades, donde se forjan nuevas y mas poderosas capacidades. El encargado de este terreno se llama DIRECCIÓN. En este caso Dirección tiene como ayudante a Innovación quien se encarga de detectar con oportunidad el cambio de contexto de la organización para entonces prepararse con nuevas herramientas para hacer el cambio de destino a tiempo.
Dirección es determinante en el crecimiento de la organización. Si no esta presente, el barco navega si pero a la deriva. Puede ser incluso que algunas veces llegue a destino, por suerte. En una realidad en la que el contexto de las organizaciones cambia continuamente, es sumamente importante que Dirección esté presente. Sin Dirección, las organizaciones se quedan en el mismo nivel, sin crecimiento real y con riesgo a perder competitividad.
La dirección busca resolver los RETOS exigiendo a la organización nuevas capacidades técnicas y HUMANAS.


















