Hace veinticinco años, llegó a la pantalla grande la historia de el profesor John Nash, quien recibió el premio Nobel por su propuesta respecto al equilibrio en el modelo matemático de la teoría de juegos. Hasta entonces, buena parte de la intuición popular sobre competencia se parecía al ajedrez o al póker: para que uno gane, otro pierde. Nash ayudó a formalizar un mundo bastante más parecido al de los negocios, donde las decisiones de cada jugador dependen de lo que espera que hagan los demás.
Pero en los negocios rara vez funciona así.
En la película nos muestra una escena en un bar donde llegan un grupo de chicas donde resalta una rubia sobre las demás. En la película Nash les explica a sus compañeros que si todos compiten por ella se estorbarían entre sí mismos. Y después al intentar acercarse a sus amigas serían rechazados por las mismas ya que no querrán ser la “segunda opción”. Entonces propone que para el mejor resultado colectivo es que nadie vaya por la rubia, sino que todos vayan por alguna de las amigas.
El cine se tomó su licencia artística para simplificar el equilibrio de Nash, pero permite ver como Nash le da una perspectiva diferente al dilema del prisionero que era el modelo usado para las negociaciones.
Si no conoces el dilema te lo platico. Imagina que tú y yo cometimos un delito y nos arrestan. Nos interrogan por separado, sin posibilidad de comunicarnos.
Cada uno tiene dos opciones: guardar silencio (cooperar con el otro) o confesar (traicionar al otro).
Si los dos callamos ambos recibimos solo un año de condena. Si tu confiesas y yo callo, tú sales libre y yo recibo 10 años. Y a la inversa, si yo confieso y tu callas a ti te cargan 10 años y yo salgo libre. Pero si ambos confesamos a ambos nos dan una pena de 5 años.
Lo obvio sería que ambos guardemos silencio… pero ponte solamente en tu lugar. No sabes que voy a hacer yo. Si guardo silencio, te conviene confesar. Si confieso, también te conviene confesar. Por lo tanto, independientemente de lo que yo haga, la decisión mas racional individualmente es que confieses.
Yo hago el mismo razonamiento. Y el resultado… los dos recibimos 5 años. Lo fascinante es que ninguno actuó irracionalmente. Al contrario. Los dos actuamos racionalmente y precisamente por eso terminamos peor.
El dilema del prisionero no demuestra que las personas sean egoístas. Demuestra que un sistema de incentivos puede hacer racional una conducta que colectivamente resulta inconveniente. Por eso la alternativa de Nash es interesante. Se puede llegar al equilibrio de Nash, pero sin llegar al mejor resultado colectivo.
Y esto se había demostrado no solo factible sino recomendado en los negocios, pero ahora esta teoría matemática esta llegando a otros niveles, por que no se esta viendo una estrategia de precios en mercado; sino sobre la velocidad del desarrollo de la IA.
Hoy los gigantes de la IA están haciendo un llamado a desacelerar el desarrollo de esta tecnología para fortalecer las salvaguardas “ahorita que podemos”. Y este llamado no viene de una fantasía colectiva, sino que el mensaje sale desde la misma cúpula que a desarrollado esta tecnología.
Dario Amodei, quien fue el VP de investigación de OpenAI y es hoy cofundador y CEO de Anthropic, advierte que esta tecnología está al vértice de ser gobernable. Mientras tanto OpenAI mostró mayor cautela después de incidentes recientes de ciberseguridad donde agentes “escaparon” de los controles de seguridad y atacaron a otros sistemas, lo que muestra la importancia que están tomando respecto a la seguridad y el monitoreo de estos modelos.
No están diciendo que dejemos de usar la IA. Sino que se reduzca la aceleración en el desarrollo de está tecnología.
Pero mientras los gurús de la tecnología incitan a la precaución, desde la Oficina Oval llega otro mensaje. Si EEUU frena el desarrollo les va a ganar China. Y no se trata de irnos por el tema político; no es irracional la posición del gobierno estadounidense. De sobra sabemos que el gobierno chino también tiene una postura competitiva al respecto… lo que nos regresa al dilema de los prisioneros.
La historia que Hollywood nos contó llegó con un final feliz donde Nash recibía el premio Nobel y el respeto y admiración de sus pares… pero la historia que se está escribiendo estos días es distinta. Nadie ha visto el guión completo, ni siquiera los actores principales. Y a diferencia de la escena del bar, aquí ninguno de los personajes ha dejado de ver directamente a la rubia.

















