La innovación ha sido una aspiración común entre las empresas durante décadas. Algunas organizaciones consideran la innovación como un elemento relevante que debe integrarse en sus procesos. Sin embargo, surgen preguntas sobre cómo se gestiona la innovación de manera cotidiana y cómo se fomenta el ambiente necesario para iniciar proyectos y promover la creatividad en los equipos.
Existe la percepción de que la innovación puede surgir simplemente al implementar ciertas metodologías o incorporar consultores especializados, viéndola como un objetivo alcanzable mediante acciones específicas dentro de la estrategia corporativa. Esta visión no contempla los matices relacionados con el desarrollo continuo de nuevos recursos y beneficios económicos, sociales, tecnológicos y de reputación.
Por otro lado, según Eduardo Kunst, CEO de Artrcola en Brasil, es importante establecer disciplina en los procesos innovadores, ya que un exceso de creatividad sin dirección puede generar poca eficiencia. Se recomienda identificar áreas clave y establecer alianzas estratégicas para alcanzar objetivos definidos y agregar valor al modelo de negocio.
Los procesos de innovación requieren aprendizaje constante, tanto a nivel individual como grupal. Este aprendizaje implica formular preguntas, incluso aquellas que pueden cuestionar prácticas institucionalizadas y departamentos aparentemente ajenos al proceso. El objetivo es explorar distintas perspectivas y experimentar con nuevas formas de operar, lo cual demanda esfuerzo y flexibilidad ante el cambio. La identificación de nuevas oportunidades y relaciones inéditas es esencial para desarrollar innovación de manera eficiente y sistemática.
El proceso de aprendizaje también supone la necesidad de contar con un entorno seguro, conocido en inglés como psychological safety, donde los integrantes del equipo se sienten respetados y aceptados. Este tipo de seguridad proviene de la cultura organizacional, la cual se caracteriza por confianza, apertura a la experimentación, baja jerarquía y valoración tanto de la ejecución como de la prueba de nuevas ideas. La interacción entre colaboradores se basa en una relación de confianza independientemente de su posición jerárquica.
El aprendizaje se nutre principalmente de usuarios y clientes, quienes son fundamentales para la existencia de la organización y suelen ser considerados en decisiones institucionales. Actualmente, el cliente tiene mayor poder y menor lealtad. Una cultura de innovación corporativa pone énfasis en el Return of Attention, buscando captar y mantener la atención de los clientes para optimizar la inversión.
La integración de la innovación en los problemas, recursos y capacidades asegura que sea relevante para aquellas organizaciones que gestionan procesos y resultados. Las habilidades internas permiten generar ideas orientadas al usuario, lo cual previene desarrollos poco ajustados a circunstancias cambiantes. Esto posibilita afrontar desafíos constantes y crear las condiciones para que todas las partes interesadas aprovechen las capacidades colectivas.
Las dimensiones de la innovación están relacionadas y, en ocasiones, no resultan evidentes hasta transcurridos varios años de práctica. Estas dimensiones dan estructura, soporte y fortalecen el proceso innovador. Considerarlas favorece el potencial creativo de la empresa y contribuye a la satisfacción del cliente, generando un ciclo positivo.


















