Son las 11:42 p.m. Estás en casa, todavía con ropa de oficina, ni siquiera has podido ponerte la pijama. Estás frente a la computadora, escribiendo una cotización que debes presentar antes de la medianoche.
Tu mente grita “duerme”, pero tú estás googleando: cómo hacer una propuesta económica para que sí me compren. ¿Te ha pasado? Tienes ideas brillantes mientras manejas, comes o te bañas… y cuando por fin te sientas a escribirlas, ya no te acuerdas de ninguna y además eres la todóloga de tu empresa porque no hay money para sueldos.
En América Latina, las emprendedoras suelen cargar con una “presión invisible”: además de dirigir sus negocios, asumen múltiples tareas operativas y emocionales que afectan su bienestar.
Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (IDB, 2023) señala que muchas mujeres emprendedoras enfrentan un alto nivel de estrés y desgaste personal por falta de apoyo estructural y redes de contención (1).
De forma similar, un estudio de FLIK (2023) encontró que el 52% de las mujeres y personas no binarias emprendedoras reportaron haber enfrentado problemas de salud mental, siendo los más comunes la depresión (36.6%) y la ansiedad (33.3%) (2).
No necesitas más carga. Necesitas ayuda inteligente.
Y aunque suene sacado de una película de ciencia ficción, hay una asistente que no se queja, no duerme y no cobra, se llama IA y se apellida ChatGPT, y hoy está a tu entera disposición.
¿Y si no sé usarla?
Spoiler: nadie sabía al principio. Lo único que necesitas es entrar a ChatGPT, crear tu cuenta gratuita y escribirle como si fuera tu mejor amiga con un MBA y cero vida social.
Sí, da miedo, y a muchas personas también. Según el Pew Research Center (2023), el 52% de los adultos en EE. UU. se sienten más preocupados que entusiasmados con la inteligencia artificial. ¿Las razones? Temas de privacidad, errores, falta de transparencia y no saber cómo funciona (3).
Pero después de la primera conversación, todo cambia. ChatGPT no te juzga por escribir “ayúdame plis” a las 2 a. m. Y aunque le escribas con “por favor” y “gracias” —como Dios manda—, no se burla.
No es como esos personajes intensos de internet que creen que ser amable con una IA es de baby boomers confundidos. ChatGPT solo contesta. Rápido, claro, y sin dramas.
¿Y exactamente, en qué me ayuda?
Lo mejor es que no tienes que adivinar cómo usarlo. Puedes empezar con lo que más te urge hoy: vender, escribir, aclarar ideas o responderle a una clienta sin sonar pasivo-agresiva.
ChatGPT no solo te resuelve tareas: te ayuda a estructurar mejor tus ideas al escribir y actuar con más enfoque.
ChatGPT puede ser: tu redactora de posts que sí generan likes, editora sin ego que te avisa cuando suenas aburrida, traductora de ese mail que empezaste con “Hello, my name is…” y no sabías como continuar, creadora de estrategias de negocio y muchas cosas más.
Y no lo digo solo yo. Basta con observar un poco a lo que están haciendo otras emprendedoras para darse cuenta: cada vez somos más las que estamos usando herramientas como ChatGPT para escribir contenido, generar ideas, organizar propuestas o quitarle lo repetitivo al día a día. No es moda, es estrategia. La IA no sustituye tu talento, pero sí te regresa tiempo y eso vale oro.
Eso sí: no es perfecta. A veces se equivoca. A veces inventa cosas. Por eso no se trata de copiar y pegar, sino de analizar, interactuar y decidir. Y todo comienza con un prompt.
¿Y qué rayos es un “prompt”?
Esa palabra que suena a hechizo de Harry Potter no es más que la forma en que le das instrucciones a ChatGPT. Mientras más clara seas, mejor te responde, es como tener una asistente brillante, literal, si le dices “haz algo bonito”, probablemente te de los buenos días y una frase motivacional.
Pero si le especificas detalladamente lo que quieres, te responde con una precisión que hasta te va a asustar de lo bien que te entiende.
Tu sala de juntas invisible
Cada vez que abro ChatGPT me imagino que estoy llamando a un equipo de expertos a junta. No importa la hora, y dejan lo que están haciendo para estar disponibles 24/7. No duermen, no te interrumpen con el chisme de Karla del piso 3, y lo mejor: no cobran.
En México, el 64 % de las pequeñas y medianas empresas ya integran herramientas de inteligencia artificial en sus operaciones, aunque muchas aún enfrentan rezagos en ciberseguridad y capacitación técnica (4).
Esto ya no es del futuro. Es del presente. Y si no lo estás aprovechando, alguien más lo está haciendo por ti.
Entonces… ¿qué sigue?
Si nunca lo has usado, entra hoy a ChatGPT. Es gratis, no muerde y puede ayudarte más de lo que imaginas. Si ya lo usas, súbele el nivel. Aprende a pedir mejor. Sé más específica. Hazlo parte de tu día.
Ser emprendedora es difícil. Pero no estás sola. Solo no estabas usando estas nuevas e innovadoras herramientas digitales. Y ten por seguro que la diferencia entre colapsar o avanzar puede ser una sesión con ChatGPT, y si, ya tienes una nueva socia. Solo te faltaba conocerla.
Referencias
-
Inter-American Development Bank (IDB) (2023).
The Invisible Factor: How Well-being and Mental Health Can Improve the High-Impact Entrepreneurship Ecosystem in Latin America and the Caribbean.
https://publications.iadb.org/en/invisible-factor-how-well-being-and-mental-health-can-improve-high-impact-entrepreneurship
-
BetaKit / FLIK (2023).
High rate of mental health conditions in women entrepreneurs alarming, reports FLIK study.
https://betakit.com/high-rate-of-mental-health-conditions-in-women-entrepreneurs-alarming-reports-flik-study/
-
Pew Research Center (2023).
What the data says about Americans’ views of artificial intelligence.
https://www.pewresearch.org/short-reads/2023/11/21/what-the-data-says-about-americans-views-of-artificial-intelligence
-
Mexico Business News (2024).


















