En la actualidad, existe un enfoque generalizado hacia el desarrollo de planes de transformación digital; de hecho, muchos ya han iniciado este proceso. Se han realizado sesiones de Design Thinking, revisiones de propuestas de valor, hasta empleado diversas metodologías, lo que refleja el interés por capitalizar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías.
El propósito fundamental es asegurar que se implementen las acciones correctas, permitiendo no sólo la supervivencia del negocio, sino también su capacidad para aprovechar las oportunidades emergentes ante los cambios y desafíos actuales.
Actualmente nos encontramos en el punto A, que corresponde a la situación actual de nuestro negocio, y hemos determinado el punto B, es decir, el objetivo al que aspiramos llegar. Este punto B implica alcanzar mayores niveles de satisfacción del cliente, consolidar su confianza y fomentar su lealtad hacia nuestras marcas y productos. Asimismo, se han identificado estrategias para optimizar la eficiencia, efectividad y productividad de nuestras operaciones, permitiéndonos entregar productos y servicios con mayor celeridad, costos reducidos o ventajas competitivas diferenciadas.
En un entorno caracterizado por rápidos avances tecnológicos y constantes cambios, surge la pregunta: ¿cómo podemos asegurarnos de estar enfocados en las prioridades adecuadas? Considerando la limitación de recursos y capital humano, resulta fundamental equilibrar la creación de nuevos modelos de negocio o empresas, orientados al futuro, con la operación eficiente del modelo actual y la continua atención de nuestros clientes.
El portafolio de proyectos se refiere a un conjunto de proyectos o programas y otros trabajos que se agrupan para facilitar la gestión de éstos y cumplir con los objetivos estratégicos del negocio. La administración de este conlleva el identificar y establecer prioridades, autorizar, dirigir y controlar proyectos, programas y otros trabajos relacionados para alcanzar objetivos específicos. La gestión del portafolio se centra en asegurar que los proyectos y programas se revisen para mantener una consistencia y coherencia con las estrategias de la organización.
Un portafolio de transformación digital debe de contar con:
- Un objetivo y una estrategia que nos guíe y permita tomar decisiones ágiles en cuanto a la asignación de recursos.
- Una priorización y una secuencia de ejecución.
- Dicha secuencia puede cambiar de un mes a otro, por razones diversas tales como: cambios en el mercado, la presencia de un nuevo competidor o por amenazas de ambiente, tanto económico como político.
- Definir mecanismos de revisión en periodos cortos (3, 6 o 12 meses), para garantizar la validez de los supuestos del portafolio, de los programas y proyectos que los componen.
- Debe de ser flexible y ágil, de tal forma que las prioridades y las secuencia pueden y deben de cambiar como resultado de dichas previsiones.
Las revisiones del portafolio y de los componentes de este (Programas, Proyectos y otras actividades), deben de ser realizadas por ejecutivos de alto nivel, ya que estos mismo te garantizaran que la estrategia de negocios y el objetivo de transformación digital sean alcanzados lo antes posible, además de que te ayudará a mitigar los riesgos y aprovechar las oportunidades que se presenten.
Este equipo de ejecutivos debe de mantener a su vez una o más historias que sustenten la razón del objetivo de transformación y así se asegure que el cambio se gestione de manera efectiva y eficiente, porque el éxito de los procesos de transformación digital depende de sobremanera del equipo de trabajo en todos los niveles, por lo que es necesario mantenerlos comunicados. Para toda esta comunicación el mismo portafolio de transformación digital se convertirá en una valiosa herramienta.
Tu portafolio de transformación digital será tu herramienta para ser flexible, ágil y garantizar que al final trabajaste en las cosas correctas.
















