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	<title>Alejandra Fernández, autor en Business 4.0</title>
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	<title>Alejandra Fernández, autor en Business 4.0</title>
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		<title>Sino vas a comprar, ¿para qué preguntas?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandra Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Aug 2025 04:39:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Negocios]]></category>
		<category><![CDATA[ventas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cuántas veces has sentido que estás dando todo de ti… pero el cierre no llega? ¿Cuántas citas, cuántas explicaciones, cuántas ganas puestas en cada cliente que, al final, no te elige? Si en algún momento ha cuestionado su método, sus habilidades o incluso su vocación de servicio, este artículo le resultará relevante. La venta implica [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://business4cero.com/sino-vas-a-comprar-para-que-preguntas/">Sino vas a comprar, ¿para qué preguntas?</a> se publicó primero en <a href="https://business4cero.com">Business 4.0</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cuántas veces has sentido que estás dando todo de ti… pero el cierre no llega? ¿Cuántas citas, cuántas explicaciones, cuántas ganas puestas en cada cliente que, al final, no te elige?</p>
<p>Si en algún momento ha cuestionado su método, sus habilidades o incluso su vocación de servicio, este artículo le resultará relevante. La venta implica mucho más que ofrecer un producto; supone escuchar al cliente, anticipar sus necesidades y establecer una conexión efectiva. Cuando estos elementos se combinan con pasión, propósito y una estrategia adecuada, la venta deja de ser simplemente un objetivo y se transforma en una consecuencia lógica del proceso.</p>
<p>Voy a compartir una historia real: una valiosa lección de mi hija de 13 años. A veces, las preguntas más simples revelan grandes respuestas.</p>
<p>Abordaré el proceso de venta desde una perspectiva reflexiva, examinando las razones por las cuales algunos clientes deciden comprar mientras otros no, y propondreé estrategias para mejorar los resultados manteniendo la autenticidad y la energía del vendedor. Analizaremos cómo vender utilizando tanto la razón como la estrategia, invitando a recorrer el camino profesional dentro del ámbito comercial.</p>
<p>— Mamá, ¿para qué preguntas si no vas a comprar? ¿No te das cuenta de que le haces perder el tiempo a la vendedora? Ella te saca lo que le pides, te explica todo, y luego tú no le compras. Si no lo vas a comprar, ¿para qué preguntas? Y si sí lo quieres, entonces… ¿por qué no lo compras?</p>
<p>Su lógica, tan simple y directa, me sacudió. Porque sí, desde su mirada adolescente, comprar o no comprar parece una decisión instantánea. Pero para quienes vivimos de vender —y sobre todo de servir— sabemos que detrás de cada venta hay un proceso, una conexión, una estrategia… y también muchos aprendizajes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cuando el prospecto dice “<em>quiero comprar un seguro</em>”</strong></p>
<p>¿Cuántas veces un prospecto nos dice: “<em>quiero cotizar un seguro</em>”? Y salimos de la cita sin haber concretado la venta. ¿Realmente quería comprar? ¿O simplemente estaba curioseando?</p>
<p>Y más importante aún: ¿por qué no nos eligió a nosotros?</p>
<p>Las preguntas de mi hija me hicieron considerar este aspecto: ¿con qué frecuencia se plantean preguntas sin la intención de realizar una compra? Además, ¿en cuántas ocasiones un cliente decide no comprar porque no se logró establecer confianza, responder sus consultas o generar una conexión emocional?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Tres claves para transformar una cita en una venta</strong></p>
<p>A lo largo de mi carrera como agente de seguros, he perfeccionado un enfoque que me ha funcionado con una efectividad del 80% en seguros de gastos médicos mayores. Aquí te comparto mis tres recomendaciones principales:</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol>
<li><em>Anticípate a las dudas que el cliente aún no sabe que tiene</em></li>
</ol>
<p>Cuando me siento frente a un prospecto, no espero a que él haga las preguntas. Le digo directamente:</p>
<p>¿Sabes cómo funciona un seguro y cuándo entra en vigor?</p>
<p>¿Sabes qué es un deducible y cuándo se paga?</p>
<p>¿Conoces por qué algunas veces el seguro no cubre ciertos gastos?</p>
<p>¿Te han explicado qué es un coaseguro y cuántas veces debes pagarlo?</p>
<p>Muchas veces las dudas están ahí, pero el cliente no sabe cómo formularlas o le da pena preguntar. Yo no espero: me anticipo. Y al hacerlo, genero confianza y muestro conocimiento, sin vender todavía… solo conversando.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="2">
<li><em>No presiones: acompaña</em></li>
</ol>
<p>Después de explicar todo con claridad, les pregunto:</p>
<p>— ¿Tienes alguna otra duda?</p>
<p>Casi siempre dicen que no, y entonces les digo:</p>
<p>— Te faltó preguntarme algo importante…</p>
<p>Y ahí es cuando confiesan: “<em>Sí, pero me daba pena preguntar</em>”. Ese momento abre la puerta a una conversación más auténtica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después de resolver todo, les presento las opciones:</p>
<p>— Puedes pagarlo de contado, pero si ahora no puedes, podemos hacerlo mensual. ¿Cómo te gustaría pagarlo?</p>
<p>Y en ese momento, el cliente que realmente está interesado ya tiene la decisión tomada y solo elige una opción de pago y listo una venta cerrada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="3">
<li><em>Agrega valor financiero real</em></li>
</ol>
<p>Mi tercera recomendación es traer el mundo financiero al centro de la conversación.</p>
<p>— ¿Te gustaría deducir tu seguro de impuestos?</p>
<p>Ahí les explico cómo hacerlo, cómo entregar su constancia fiscal (CSF), y cómo esa decisión impacta positivamente en su situación fiscal. De nuevo: resuelvo dudas que no fueron formuladas.</p>
<p>Así es que en mis citas trato de Yo hacer las preguntas y generar confianza al prospecto. ¡Cierro… o suelto!</p>
<p>Después de estos tres pasos, si el prospecto aún no toma la decisión, cierro con honestidad:</p>
<p>— Imagino que ya resolvimos todas tus dudas. ¿Estás listo para llenar la solicitud?</p>
<p>Si dice que sí, la llenamos, ¡Venta hecha! Si dice que no, le aclaro:</p>
<p>— Yo no soy de los agentes que te llamarán cada tres días para insistirte. Si decides contratar conmigo, estaré encantada de ayudarte. Solo avísame. Generalmente el prospecto se sorprende y algunos me comentan por favor llámame tal día y estaré listo para los tramites, entonces el prospecto es quien pide esa llamada, yo no presiono por hacerla y así cierro el capítulo, sin insistencias, sin desgaste. Aprendí que perseguir a quien no quiere comprar solo retrasa la posibilidad de encontrar a quien sí está listo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Ventas, estadísticas y mentalidad activa</strong></p>
<p>Gracias a este método, 8 de cada 10 personas me compran su seguro. Claro que quisiera cerrar 10 de 10, pero acepto que esto es una ciencia y un arte, y como toda disciplina, se mejora con práctica y registro.</p>
<p>Como digo en mi libro <a href="https://www.amazon.com.mx/s?k=mis+tres+pilares+de+las+ventas&amp;__mk_es_MX=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&amp;crid=CFN0GY0YZQWL&amp;sprefix=mis+tres+pilares+de+las+vent%2Caps%2C739&amp;ref=nb_sb_noss">Mis tres pilares de las ventas</a>, “<em>Si no tienes citas, ese día estás desempleado</em>.”</p>
<p>Nuestro trabajo como vendedores es mantenernos activos, siempre con prospectos delante. Solo así podemos alcanzar nuestros presupuestos, nuestros sueños… y nuestros números.</p>
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		<title>¡Estoy harto de deber mi quincena!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandra Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 May 2022 05:00:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Finanzas]]></category>
		<category><![CDATA[finanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Parte 1. Tarjetas de crédito Hace algunos días, estando en mi oficina, recibí la llamada de una persona que vio un anuncio de mis servicios. Tomé la llamada y, después de las presentaciones y los saludos de rigor, le pregunté en qué podía servirle. Sus primeras palabras fueron: necesito tu ayuda… ¡ya no puedo más! [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Parte 1. <em>Tarjetas de crédito</em></p>
<p>Hace algunos días, estando en mi oficina, recibí la llamada de una persona que vio un anuncio de mis servicios. Tomé la llamada y, después de las presentaciones y los saludos de rigor, le pregunté en qué podía servirle. Sus primeras palabras fueron: <em>necesito tu ayuda… ¡ya no puedo más! ¡Estoy harto de deber mi quincena!</em> Acto seguido, comenzó a explicarme su situación, la cual se resumía en adeudos en su tarjeta de crédito por un total de seis meses de su salario mensual, además de que, una vez identificados sus gastos ordinarios, me di cuenta de que gastaba aproximadamente un 40% más de su ingreso; era realmente una bola de nieve difícil de detener. Cuando hubo terminado, me hizo una sola pregunta: <em>¿crees que puedas ayudarme?</em></p>
<p>Sin titubear, mi respuesta inmediata fue: <em>¡estoy segura de poder ayudarte!</em> Un tanto escéptico y desconfiado, me cuestionó por qué tenía tanta seguridad, pues para ese momento no nos conocíamos, a lo que contesté: porque lo más difícil ya lo hiciste, que es reconocer que tienes un problema financiero.</p>
<p>No creo exagerar cuando aseguro que es considerable el porcentaje de la población cuyas finanzas tienen problemas, puesto que el consumismo se ha exacerbado en nuestra sociedad de manera exponencial, debido en parte a la actual facilidad para obtener una tarjeta de crédito de la cual desconocemos información básica e indispensable como fechas de corte, de vencimiento, tasas de interés, anualidades, comisiones y un largo etcétera.</p>
<p>Tomando como base a la mayoría de los clientes que se acercan conmigo buscando asesoría financiera, he notado que el común denominador en sus situaciones son deudas con tarjetas de crédito; por ello, y con el único afán de que este artículo proporcione herramientas que te ayuden a mejorar tu relación con las tarjetas de crédito, quiero compartir contigo, estimado lector, un pequeño segmento de mi proceso de <em>coaching</em> financiero, mismo que ha ayudado a mis clientes a salir de los baches administrativos por los que atravesaban sus finanzas, e incluso ha logrado que sean capaces de destinar un porcentaje de sus ingresos a un ahorro, ya sea para su retiro, pago de educación superior para sus hijos, o bien, para alguna otra meta a corto o mediano plazo.</p>
<p><strong>¿Qué es una tarjeta de crédito?</strong></p>
<p>En primera instancia será necesario dejar claros algunos conceptos que, de no tenerlos claros, no servirá de mucho esta información; por lo tanto, debo solicitar tu atención en ellos, pues una vez que los comprendas, todo lo demás te resultará menos complicado. Te aseguro que he puesto todo mi empeño en este artículo para que las explicaciones sean lo más simples y directas posible.</p>
<p>Una tarjeta de crédito <strong>SÍ ES</strong> un instrumento financiero que te permite obtener bienes y servicios con una prórroga para su liquidación, es decir, en vez de pagar de inmediato –con lo cual te descapitalizas– te da tiempo de organizar tus gastos del mes para cancelar esa deuda en una fecha establecida veinte días naturales a partir de la fecha de corte.</p>
<p>Hablemos ahora de lo que <strong>NO ES</strong> una tarjeta de crédito, y me refiero al peligro que representa considerarla una extensión de tu salario. Es un error fatal comenzar a adquirir con ella bienes o servicios que, de no tenerla, no habrías comprado por falta de liquidez. Este instrumento, manejado con inteligencia y prudencia, puede convertirse en un gran aliado de tu economía; en el caso contrario, representará tu ruina financiera y crediticia. Por lo tanto, cuando das el «sí» a una tarjeta de crédito, es tu obligación comprender y entender los siguientes conceptos, porque será la única forma en que seas <em>tú</em> quien la maneje, y no que <em>ella</em> te maneje a ti.</p>
<p>Uno de los focos rojos de una tarjeta de crédito son los intereses; si desconoces el monto por este concepto que te cobra tu tarjeta sobre los gastos que haces, es muy fácil comenzar a crear una deuda y, a los pocos meses, perder el control sobre la misma: es como ir creciendo una bola de nieve que tarde o temprano caerá sobre ti, con lo que inevitablemente llegarás a la frase que da título a este artículo.</p>
<p>Otros conceptos que son imprescindibles de conocer y mantener presente son las fechas de corte y de pago de tu tarjeta de crédito. La primera se refiere al término del periodo de acumulación de compras, gastos y pagos que se hayan realizado en el mes; por ejemplo, si tu fecha de corte es el día 10 de cada mes, eso quiere decir que ese día se resumirán todos los movimientos que hayas realizado entre el día 10 del mes anterior y del actual, cuya suma determinará el <em>saldo para no generar intereses. </em>La fecha de pago, por su parte, se establece generalmente veinte días naturales posteriores a la fecha de corte, y se trata sencillamente de cubrir el monto calculado a ese día.</p>
<p><strong>Tasa De Interés Anual </strong></p>
<p>Si buscamos en Internet la definición de «tasa», en la mayoría de las opciones de búsqueda encontraremos que se refiere a una especie de tributo que el consumidor debe pagar por la utilización de un beneficio; en este caso, un crédito bancario. Cada banco o tienda departamental que otorga crédito a sus tarjetahabientes maneja una tasa de interés diferente. Para una servidora, sin embargo, las tasas de interés son como un oficial de tránsito escondido detrás de un árbol en una carretera de alta velocidad, listo para multarte en cuanto cometas la primera infracción.</p>
<p>Es muy importante conocer cuál es la tasa de interés anual de tu tarjeta de crédito, pues éste será el primero que se cargará en el caso de que, por alguna razón, no puedas pagar el total de tu consumo al mes siguiente. Todos los bancos, tiendas departamentales e instituciones de crédito operan con diferentes tasas<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>; en algunos casos, este porcentaje varía con base en el manejo de la tarjeta. Por su parte, las tiendas departamentales suelen tener las mayores tasas de interés.</p>
<p><strong>¿Qué pasa si no pago?</strong></p>
<p>Si se diera el caso de que no hicieras un pago total o parcial en la fecha de vencimiento, las consecuencias podrían llegar a ser muy severas. Para ejemplificar de una manera más clara, veamos distintos escenarios con una tarjeta de un banco importante, cuya fecha de corte es el día 10 del mes, la fecha de vencimiento el día 30 y su tasa de interés anual es del 50%<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a>. La compra realizada en todos ellos será de 1,000 pesos.</p>
<p><strong>Escenario 1.</strong> <em>Llega la fecha límite de pago y cubres todo el adeudo.</em></p>
<p>¡Felicidades! No pagarás un solo centavo por concepto de interés de ningún tipo.</p>
<p><strong>Escenario 2.</strong> <em>Llega la fecha de pago y solo cubres el concepto de «pago mínimo», que en este ejemplo sería de 200 pesos.</em></p>
<p>Se cargará a tu cuenta la tasa de interés anual del 50% por la diferencia que no haya sido cubierta, es decir, los $33.33 pesos que restan más el IVA de los intereses.</p>
<p><strong>Escenario 3. </strong><em>Llega la fecha límite de pago y no abonas ninguna cantidad.</em></p>
<p>En este caso, la tasa de interés anual se reflejará sobre el total de tu compra, que eran 1,000 pesos, con lo que tu deuda ahora es de 1,041.66 más el impuesto de los intereses.</p>
<p><strong>Escenario 4.</strong> <em>Solicitaste una compra a meses sin intereses y no pagas la primer mensualidad en tiempo y forma.</em></p>
<p>Los tarjetahabientes suelen pensar que las compras bajo este tipo de promociones no generarán intereses bajo ninguna circunstancia; nada más lejos de la realidad, ya que la gran mayoría de las veces dichas «promociones» están condicionadas a una tasa de interés especial, cuya penalización por no pagar en tiempo y forma aumentan la deuda de forma exponencial, por lo que en ocasiones resulta aún más perjudicial retrasarse con una adquisición bajo este esquema que con una compra normal.</p>
<p>Innecesario es decir que la reiteración en realizar únicamente el pago mínimo, o peor, de no abonar en lo absoluto, incrementará irremediablemente el adeudo a niveles de escándalo, puesto que la tasa de interés anual no es fija, sino que se determina en muchas ocasiones con base en el comportamiento del tarjetahabiente, aumentando gradualmente su porcentaje a medida que se incumplen las obligaciones contraídas. De esa manera, el saldo, lejos de disminuir con cada pequeño abono, se reproduce como la hierba mala; es entonces cuando nos damos cuenta de que todo nuestro salario está comprometido en paliar un poco nuestra deuda con las tarjetas de crédito.</p>
<p><strong>¿En qué situación te encuentras tú?</strong></p>
<p>Sea cual sea, siempre hay una manera de remediarla. Como con todos los problemas, el tiempo que tome resolverla dependerá de la severidad de la situación y del compromiso de la persona. Por lo general, uno de los principales consejos que les doy para conseguir estabilidad en las finanzas es realizar un análisis detallado de los ingresos y egresos, es decir, realizar un presupuesto.</p>
<p>Un presupuesto no es un asunto únicamente de empresas: también lo es de unas finanzas personales y familiares sanas, las cuales no dependen de <em>cuánto ganas</em>, sino de la forma en que <em>administras</em> lo que ganas. Realizar un presupuesto de forma eficiente te brindará las siguientes herramientas:</p>
<ul>
<li><em>Conocer el porcentaje de tus ingresos que destinas para tus gastos actuales: </em>Como asesora financiera, mi primer objetivo es que mi cliente identifique los montos aproximados de sus percepciones, así como los gastos que genera su estilo de vida.</li>
<li><em>Identificar fugas: </em>El siguiente paso es una orientación para que el cliente descubra cómo, cuándo, dónde y en qué está empleando su dinero, que sea consciente de cada peso que entra y que sale; toda esta información se concentra en un formato<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a> sencillo de llenar y actualizar.</li>
<li><em>Reducción de gastos: </em>trabajamos con el cliente de forma personalizada, con el fin de tomar en cuenta sus necesidades especiales, para detectar esos gastos innecesarios que poco a poco –de manera imperceptible– van mermando su economía.</li>
<li><em>Disminución de endeudamiento: </em>buscamos alternativas que permitan una disminución de la tasa de interés y se analizan los ingresos para destinar una partida a pagar, de manera constante, las deudas contraídas.</li>
<li><em>Ahorro: </em>una vez que la administración del cliente lleva números estables, se propone destinar una cantidad, preferentemente el 10%, para iniciar un ahorro que funcione ya sea como fondo de emergencias, o bien, para algún objetivo personal.</li>
</ul>
<p>Mi labor como asesora es semejante a la de un médico: yo te extiendo una receta financiera y tú sabes si sigues la recomendación y «te curas», o bien, si persistes en mantener el ritmo de vida que has llevado hasta ese momento. Sin embargo, hago un llamado importante a ti, querido lector, para hacer conciencia del consumismo en que vivimos, pues aunque estoy convencida de que somos parte de la cadena que hace circular el dinero<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a>, también soy fiel creyente de que éste debe ser invertido en conceptos que no generen un problema más adelante.</p>
<p>Si tienes alguna duda sobre este artículo, o bien, deseas una asesoría financiera, puedes encontrarme en mis redes sociales; estoy segura de que al final de tu asesoramiento estarás listo o lista para tomar mejores decisiones respecto al manejo y la administración de tus ingresos.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> En la página del Banco de México (<a href="https://www.banxico.org.mx/PortalTranspCompSistFin/">https://www.banxico.org.mx/PortalTranspCompSistFin/</a>) se puede descargar un documento que contiene la información sobre las diferentes tasas de interés cada una de las instituciones bancarias de la República.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>[2]</sup></a> Porcentaje hipotético para fines de ilustración. Es importante recordar que todas las instituciones bancarias operan con diferentes tasas de interés.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>[3]</sup></a> Si te interesa obtener el formato para realizar este proceso, envíame un correo o contáctame a través de mis redes sociales; al final de este artículo encontrarás los medios de contacto.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>[4]</sup></a> Video</p>
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		<title>¡Que tu propósito sea ahorrar!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandra Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Feb 2022 06:06:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Finanzas]]></category>
		<category><![CDATA[ahorro]]></category>
		<category><![CDATA[dinero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Uno de los propósitos que invariablemente nos imponemos cada vez que está iniciando el año es el de ahorrar dinero. Nuestra conciencia nos dice que es algo que debemos hacer. No obstante, para la mayoría de nosotros se queda solo en buenas intenciones. ¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué es tan difícil llevar a [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Uno de los propósitos que invariablemente nos imponemos cada vez que está iniciando el año es el de ahorrar dinero. Nuestra conciencia nos dice que es algo que <em>debemos</em> hacer. No obstante, para la mayoría de nosotros se queda solo en buenas intenciones. ¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué es tan difícil llevar a cabo este propósito?</p>
<p>De acuerdo con una reciente publicación del periódico El Economista en donde cuestiona cuáles son las mayores preocupaciones en este 2022, una de las respuestas más comunes fue la salud. Pues bien, estoy convencida de que una situación financiera positiva forma parte importante de este proceso, pues está demostrado que el estrés y las preocupaciones afectan la calidad de vida y, por ende, nuestra salud.</p>
<p>Estimado lector: este artículo lo escribo para ayudarte, con mi experiencia y los conocimientos que he adquirido durante más de quince años de ser empresaria, a que no solo seas capaz de cumplir con tu propósito de ahorrar, sino también a sanear tus finanzas personales a través de la realización de un presupuesto organizado que te permita planificar proyectos, ahorrar para alcanzar metas, invertir para generar ganancias y tener al día el pago de todas nuestras deudas, lo que nos reditúe en un historial crediticio positivo.</p>
<p>Como primera instancia, dejemos claro el concepto de «finanzas personales», que no son otra cosa que el balance entre nuestros ingresos y nuestros gastos. Entendamos como «ingreso» todos aquellos recursos económicos que recibes a través de un empleo, pensiones, negocios, etcétera, mientras que los «egresos» son los recursos que utilizas para subsistir, tales como pago de servicios, alimento, escuela, transporte, impuestos, hipotecas y demás. De la resta entre tus «ingresos» y tus «gastos» se conforma el capital, es decir, el dinero que queda disponible una vez descontados todos los gastos obligatorios.</p>
<p>Ya que tenemos definidos estos tres conceptos podemos comenzar a elaborar un presupuesto familiar, personal o empresarial<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> –según el que caso que aplique–, puesto que es la mejor forma para lograr grandes objetivos y mantener unas finanzas sanas.</p>
<p>Con la actual contingencia sanitaria hemos aprendido que es imperativo mantener en reserva un equivalente a seis meses de tus gastos, con el fin de solventar cualquier eventualidad. Pero ¿cómo puedo lograr tener seis meses de ahorro, si ni siquiera alcanzo a cubrir mis gastos y deudas con mis ingresos?</p>
<p>La mejor forma de lograrlo es dividir todo aquello en lo que gastamos en dos categorías: <strong>esenciales</strong> y <strong>no esenciales. </strong>Como ejemplo de los no esenciales podrían ser los intereses bancarios por pagos tardíos, compras con tarjetas departamentales, uso excesivo de los servicios, comidas frecuentes en restaurantes, etcétera. Los esenciales, por su parte, corresponderían a las compras en el supermercado (alimentos), el pago de los servicios, colegiaturas, servicios médicos, en fin: todo lo que conlleva la supervivencia.</p>
<p>Una recomendación muy eficaz para identificar tus gastos no esenciales son las siguientes acciones:</p>
<ol>
<li>Imprime el estado de cuenta de tu tarjeta de crédito o débito; si tienes más de una, escoge aquella en la que realizaste más compras en el mes inmediato anterior.</li>
<li>Marca cada concepto que hayas comprado por un impulso, es decir, porque «lo quiero» o «lo merezco».</li>
<li>Suma el total de todos esos gastos.</li>
<li>El próximo mes cuando estés a punto de pasar tu tarjeta de crédito o débito, piensa bien si ese artículo que vas a comprar lo <em>quieres</em> o lo <em>necesitas</em>, puesto que son cosas distintas. De esta manera te darás cuenta, con esta simple acción, de que podrás reducir tus «lo quiero» hasta en un cincuenta por ciento.</li>
<li>Convierte en ahorro ese porcentaje que ahorraste en el punto anterior.</li>
<li>Sé constante mes tras mes y, al final de un año, tendrás una buena cantidad de dinero ahorrada, tan solo tomando acción sobre tus «lo quiero».</li>
</ol>
<p>Algunas actividades en las que te puedes apoyar para aumentar el ahorro son las siguientes:</p>
<ol>
<li>Realiza el ejercicio anterior del estado de cuenta.</li>
<li>Anota todo lo que gastas a diario. Si deseas tener unas finanzas sanas, es muy importante que hagas de esto un hábito. Particularmente, esto lo equiparo al ejercicio físico: así como a diario debes levantarte temprano, o bien, destinar un momento del día para ejercitarte, de la misma manera es importante dedicar un tiempo para identificar lo que gastamos. En lo personal, utilizo muchísimo las tarjetas de crédito, lo que me permite llevar un control detallado de mis gastos. Al final del mes, realizo el pago total del periodo y, de esta forma, puedo obtener beneficios de ellas, tales como los puntos de recompensa, historial crediticio positivo, un control de gastos gratuito que me proporciona el banco y un financiamiento del gasto de casi treinta días más. Por supuesto, es indispensable tener siempre presente que la tarjeta no es una extensión de tus ingresos, sino un método de financiamiento y administración de tus recursos económicos.</li>
<li>Paga tus seguros anualmente. De esta forma evitarás el recargo por pago fraccionado, con lo que tus seguros te costarán alrededor de un diez por ciento menos; un ahorro que puede ser significativo si sumas todos los seguros que tengas contratados.</li>
<li>Invierte en <em>focos ahorradores</em>. Estos son instrumentos de inversión en los que el fruto de tu esfuerzo y constancia te generará ganancias adicionales. Recuerda que ahorrar es bueno, pero hacerlo por un fin, es mucho mejor; por lo tanto, investiga el instrumento que te proporcione un mayor rendimiento por tu capital.</li>
<li>Reduce los <em>gastos hormiga</em>. Se define de esta forma a esas pequeñas sumas de dinero que gastamos en placeres cotidianos o en cosas que no utilizamos. ¿Sabías que puedes llegar a gastar entre quince mil y veinticinco mil pesos anuales en antojos y no darte cuenta? Con el punto número uno de esta lista podrás identificar perfectamente cuáles son tus «gastos hormiga» para que logres disminuirlos de manera significativa.</li>
<li>Domicilia tus pagos. Usa las tarjetas para financiarte; recuerda que es la mejor forma de tener control de tus gastos.</li>
<li>Planea tus vacaciones y compras.</li>
<li>Automatiza tu ahorro.</li>
<li>Revisa el cumplimiento de tu presupuesto. Día a día, revisa en qué se está gastando tu dinero para mantener un estricto control sobre los egresos.</li>
</ol>
<p>Recuerda: tu presupuesto debe incluir tanto una proyección de ingresos como de egresos; si eres empresario, ten siempre presente que la principal acción a realizar es separar los gastos de tu casa y los de tu empresa, ya que son totalmente independientes, por lo que debes asignar un presupuesto para cada uno de esos rubros.</p>
<p>En este artículo me interesa ampliar el punto 7. Con mucha frecuencia he escuchado a personas decir: «no tengo dinero para salir de vacaciones; eso es solo para ricos». Como contraparte, también he conocido gente que se endeuda de forma impresionante por salir en viajes que no pueden costear, puesto que sus gastos son más grandes que su ingreso. Sin embargo, con una buena planeación, tener unas vacaciones soñadas sin tener que empeñar tu auto es posible, y a continuación te explicaré una fórmula sencilla para lograrlo.</p>
<p>El pasado mes de diciembre salimos en familia a un padrísimo viaje internacional. El precio aproximado de los boletos de avión para todos fue aproximadamente de ochenta mil pesos mexicanos; el de diez noches de hotel en nuestro destino, dos mil quinientos dólares. No obstante, el costo de estos dos rubros para mi familia fue de CERO pesos. ¿Cómo lo conseguimos?</p>
<p>Mi fórmula fue administrar inteligentemente las tarjetas de crédito. Como lo mencioné más arriba, yo realizo absolutamente todos los gastos de mi familia con una tarjeta de crédito, que por cada una de mis compras genera puntos de recompensa. Dichos puntos se acumularon por dos años, tras lo cual llegaron a ser suficientes para sufragar los pasajes redondos en avión. De igual manera, con los puntos generados por otra de mis tarjetas, se alcanzó a cubrir el monto del hospedaje, y en cuanto a los viáticos, éstos se consiguieron cambiando a dólares el importe del ahorro mensual durante el último año, de manera que, para el momento de nuestro viaje, nuestras comidas y paseos estaban cubiertos. En mi próximo libro sobre finanzas, mismo que se publicará este año, hablaré más a detalle sobre esta experiencia y cómo replicarla con éxito.</p>
<p>Con una buena planeación, es posible disfrutar de unas vacaciones sin deudas y sin afectar tus gastos esenciales; es indispensable tener paciencia, perseverancia y, sobre todo, disciplina: no olvides que somos nosotros quienes debemos usar las tarjetas de crédito, y no éstas las que nos usen a nosotros.</p>
<p>Una vez que logres que el ahorro se haya convertido en un hábito estarás en condiciones de obtener una doble recompensa, y esto será a través de beneficios fiscales con los que podrías obtener reducciones, exenciones, deducciones y hasta bonificaciones que contribuyan a forjarte un mejor futuro. Tanto tu PPR<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a> como tu seguro de salud pueden ser deducibles hasta un cien por ciento, por lo tanto, si administras tus ahorros y rendimientos a través de una aseguradora, tus ahorros y rendimientos se beneficiarán de una exención de impuestos.</p>
<p>Espero que este artículo haya resaltado la importancia de no claudicar en nuestra intención de ahorrar, canalizándola al desarrollo de un hábito o disciplina; recuerda que los buenos hábitos son los que te harán lograr cosas extraordinarias. Y si te gustaría aprender más sobre este tema, con muchísimo gusto puedo compartirte un plan de presupuesto personal; tan solo contáctame a través de mis redes sociales para apoyarte en este fructífero camino de las finanzas personales.</p>
<p>Vamos por un gran año 2022. Paso a paso, ¡llegarás a donde nunca imaginaste llegar!</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Si no tienes idea de cómo elaborar un presupuesto, al final de este artículo encontrarás mis datos de contacto. Envíame un mensaje y con gusto te haré llegar el formato que utilizo para mi uso personal y empresarial.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>[2]</sup></a> Plan personal de retiro.</p>
<p>La entrada <a href="https://business4cero.com/que-tu-proposito-sea-ahorrar/">¡Que tu propósito sea ahorrar!</a> se publicó primero en <a href="https://business4cero.com">Business 4.0</a>.</p>
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		<title>¡Creétela!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alejandra Fernández]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Aug 2021 05:00:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desarrollo Personal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quiero iniciar este mensaje agradeciendo a Dios por darme la oportunidad de llegar hasta donde me lo he propuesto; a pesar de que falta mucho camino por recorrer, sé que sin Él no hubiera avanzado un solo paso. Considero que tengo una gran cantidad de experiencias por compartir, pero debo empezar por hablarte un poco [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Quiero iniciar este mensaje agradeciendo a Dios por darme la oportunidad de llegar hasta donde me lo he propuesto; a pesar de que falta mucho camino por recorrer, sé que sin Él no hubiera avanzado un solo paso.</p>
<p>Considero que tengo una gran cantidad de experiencias por compartir, pero debo empezar por hablarte un poco sobre mi trayectoria: soy la menor de cinco hijos en mi familia, por lo que mi infancia fue un poco más sencilla que para mis hermanos y hermanas. Mi vida adulta, sin embargo, no resultó tan fácil como mis amigos y conocidos pudiesen creer.</p>
<p>Me gusta pensar que mi deseo de triunfar nació junto conmigo: fui una bebé prematura, por lo que estuve dos meses peleando por aferrarme a la vida; desde entonces he luchado por todas las oportunidades que se me han presentado. Las posibilidades económicas de mi familia eran las necesarias: no tuve lujos, pero tampoco me faltó nada. Debo decir que la formación que recibí en casa estuvo siempre orientada hacia el trabajo como empleada, o incluso, no trabajar en lo absoluto: para ser honesta, ser una empresaria y generar empleos nunca estuvo en mis planes.</p>
<p>No obstante, hace más de quince años –ya con una familia formada– mi esposo y yo nos vimos en una situación de desempleo. ¿Y ahora, qué? ¿Cómo pagaremos las deudas? ¿Qué sigue para nosotros? Las interrogantes eran infinitas; mas, como mencioné al inicio, las respuestas llegaron de la mano de Dios, que nos mostró el camino de las ventas y, prácticamente sin conocimiento del tema, decidimos adentrarnos en esta aventura. Fue así como inició esta pequeña historia: han sido años de capacitación, perseverancia y dedicación que nos han dejado experiencias muy valiosas.</p>
<p>Hace seis años, casi una década después de haber comenzado en el ámbito de las ventas, me dí cuenta de que los aprendizajes adquiridos eran demasiado preciados para permitir que se perdieran, por lo que decidí aventurarme en un proyecto aún más loco, uno que jamás imaginé ser capaz de realizar: escribir un libro; un compendio de todos los conocimientos y anécdotas, los triunfos y los fracasos que han marcado mi trayectoria empresarial, así como el proceso y las estrategias de ventas que han significado el éxito de mi empresa, con el fin de que sea de provecho a aquellos interesados en crecer y llegar a ser empresarios en esta noble profesión.</p>
<p>En los primeros capítulos de mi libro, que he titulado <em>Mis tres pilares en las ventas,</em> encontrarás el que considero que es el mensaje primordial, puesto que con eso comienza todo: ¡CRÉETELA! Esta actitud de autoconfianza ha sido la base de todo lo que he logrado.</p>
<p>Por creérmela logré conformar más de dos empresas, crear programas orientativos sobre finanzas personales transmitidos por mis redes sociales, registrar más de cinco marcas propias, escribir y publicar libros y, en resumen, llegar más alto de lo que nunca imaginé. Te invito a que grabes a fuego en tu mente esta palabra, ya que todo es posible ¡siempre y cuando tú lo creas!</p>
<p>Créetela, crece, sigue avanzando y no te detengas: que cada meta alcanzada sea el inicio de una carrera hacia un objetivo mayor o más desafiante, por supuesto, resulta mucho más fácil decirlo que lograrlo debido a que nuestra mente es proclive a pensar menos de nosotros mismos, especialmente en momentos de adversidad.</p>
<p>Aunque existen personas que son naturalmente propensas a «creérsela», para la mayoría va a representar un esfuerzo, pues esto debe tornarse en un estado perenne e inalterable, es decir, un créetela constante y persistente, siempre creer en ti y así decidir hacerlo día a día.</p>
<p>Como dijo Henry Ford: «<em>Ya sea que pienses que puedes o que pienses que no puedes, estás en lo correcto</em>». La intención de este capítulo es que formes parte del grupo que cree que sí puede lograr sus metas. Por supuesto, no es tan fácil mantener un estado de optimismo permanente; las cosas se van tornando más complicadas cuando no te enseñaron desde pequeño a «creértela»; cuando, al compartir tus planes a futuro con tus seres queridos, solo escuchas malos presagios que te infunden miedo; cuando, en fin, ves fracasar a personas que creías más exitosas que tú.</p>
<p>En mi libro abordo algunos de esos factores que se interponen entre una mentalidad promedio y una que realmente «se la cree», infundiendo miedo o inseguridades y constituyendo verdaderos obstáculos para el logro de nuestros objetivos:</p>
<p><strong>Entorno</strong></p>
<p>En este proceso de crecer con mi experiencia como empresaria  he aprendido que existen factores extrínsecos que pueden intervenir en el camino de alcanzar tus metas; un ejemplo claro es el ambiente social, familiar y económico en el que naces y te desarrollas, pues si bien la automotivación para tener éxito viene desde dentro de tu ser y con ella es posible lograr lo que sea, el apoyo y la educación que recibes de tus allegados influye en las decisiones a tomar sobre el rumbo de tu vida. Si tus objetivos van en contra de tu propio entorno, es posible que sea más complejo sacarlos adelante y no rendirse a la mitad del proceso.</p>
<p>Es común escuchar a nuestra familia y amigos decir que lo que nos proponemos «es muy complicado»,  «no se puede» o «tú no podrás lograrlo, porque no estás hecho para eso». Es indispensable eliminar estos prejuicios o estigmas de nuestro pensamiento y creer en nosotros mismos: si queremos algo, debemos ir por él sin hacer caso a quien diga lo contrario; recuerda la fábula de la rana que sale de un pozo simplemente porque era sorda.</p>
<p><strong>Zona de confort</strong></p>
<p>Con este concepto me refiero a ese espacio seguro donde no arriesgamos, pero tampoco crecemos; más que un espacio físico, es un estado psicológico, lo cual lo hace todavía más peligroso, porque no se limita a una barrera física construida a nuestro alrededor, sino que afecta directamente a nuestra forma de pensar y nuestra rutina, provocando que todo lo hagamos casi por inercia y que caigamos, sin darnos cuenta, en una apatía o vacío existencial. Si te  conformas con pocos ingresos, o bien, con «salir tablas» en el mes, te aseguro que te encuentras en la zona de confort. Por ende, si entre tus planes se encuentra algún tipo de crecimiento, ésta te impedirá seguir avanzando y crecer como tú lo has deseado o imaginado.</p>
<p><em>«La zona de confort es la excusa perfecta para no hacer, no arriesgarse, no crecer y, en última instancia, no vivir».</em> Con esta cita te invito a reflexionar si alguna vez has querido hacer o conseguir algo y, por escuchar los comentarios negativos, nunca te atreviste a crecer.</p>
<p><strong>Pretextos</strong></p>
<p>El origen este concepto se atribuye al vocablo latino praetextus (prae, que significa «antes» y textus, derivado del verbo texere y significa «tejer») y se utilizó para denominar a los tejidos o bordados que se colocaban sobre otros trazados, protegiéndolos o enmascarándolos. Posteriormente, los antiguos romanos utilizaron la palabra praetextum para el bordado sobre los tejidos, mientras que praetextus se expandió a todo aquello que sirviese para simular una situación, o bien, que se usara de excusa para resguardar otro evento. Efectivamente, los pretextos o excusas son los primeros obstáculos a los que te puedes enfrentar, por lo cual quiero compartirte que existen diversas formas de no caer en ellos y la más utilizada y concisa es la de ponerte metas claras y accesibles para cumplir.</p>
<p>Aprovecho este espacio para contarte, estimado lector, que nunca imaginé que me vería inmersa en el dilema de seleccionar entre varios tamaños de libro, si escoger pasta dura o blanda, cual foto es la adecuada para la contraportada o cuántas secciones incluir en el texto. Hoy, mi libro es una realidad gracias a que no me dejé influir por el entorno desfavorable de la contingencia por el covid-19, cuando parecía imposible o, al menos, muy complicado iniciar o concluir un proyecto nuevo. Fue terminado, además, cuando mis ventas estaban más altas que nunca, por lo que para mi resultaba más sencillo ignorar esta responsabilidad social y quedarme en mi zona de confort. Te invito a emular mi ejemplo: que creas en ti mismo, que no te dejes vencer por lo negativo que te rodee; que siempre busques más.</p>
<p>En una ocasión, una amiga me preguntó cómo hacía para lograr lo que me proponía. Mi respuesta fue: «porque para mí no existe la frase no puedo. Eso es de lo que quiero convencerte: de que elimines la programación negativa de tu mente, sustituyendo el «no puedo» por un «¡creo en mí!» Estoy convencida de que TODOS somos capaces de alcanzar nuestras metas en la vida, siempre y cuando realmente lo deseemos, que estemos dispuestos a desarrollar nuestras fortalezas y aprendamos a explotar al máximo esa habilidad con la confianza que da el creérsela.</p>
<p>La entrada <a href="https://business4cero.com/creetela/">¡Creétela!</a> se publicó primero en <a href="https://business4cero.com">Business 4.0</a>.</p>
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