Ya es marzo, los artículos acerca de las mujeres inundan las redes y el mundo.Pero este no es un artículo de feminismo, es compartir una realidad que nos toca vivir a muchas de nosotras hoy en día.
«Cuando un grupo de mujeres se junta para impulsarse todo es posible. Todo.«
En 2012, me abrieron las puertas del Tecnológico de Monterrey campus Querétaro para hacer un evento. Las puertas se me abrieron por una gran amiga que tenía una conocida ahí. Presentamos un proyecto que les gustó mucho, y por primera vez nos dieron la oportunidad de coordinar todo el montaje de una Expo internacional.
Todavía recuerdo las palabras de Carla Diez, directora en aquel entonces del área de Programas de Internacionales del Campus Querétaro: “Necesitamos demostrar que las cosas en México están bien hechas. Por eso quiero un montaje diferente para que los expositores que vienen de otros países se den cuenta del potencial que tenemos en México”
Palabras muy motivadoras para hacer un gran trabajo, y al mismo tiempo me hicieron saber que en mis manos tenía la gran responsabilidad de hacer las cosas lo mejor posible para lograrlo. Ese evento lo coordinamos durante 9 años consecutivos hasta que vino la pandemia y se fueron a un esquema remoto.
En 2023, ante un panorama difícil de mi agencia, después de que me cancelaron los contratos con algunas empresas, una de las chicas que trabajó como becaria conmigo años atrás, me recomendó con la directora de marketing de Compass Group, Carolina Baeza para el montaje de un stand. Le gustó mucho nuestro trabajo y nos involucró en más proyectos de la empresa.
Carolina Baeza tiene mucha experiencia en su área, es muy clara en la información que brinda, es concreta y objetiva y también es muy humana. Su exigencia, su confianza y los proyectos constantes que requiere su área me han llevado a dar lo mejor de mi misma, es alguien que siempre busca el “cómo si hacerlo” y eso me reta a ser cada vez más innovadora. Hemos trabajado juntas durante 3 años.
La última, pero la más importante: mi madre.
La maestra Flor Cano siempre ha sido un ejemplo de fortaleza y apoyo en mi vida. Reconocida en su área de trabajo por más de 40 años en el sector educativo. Mi mamá siempre fue un ejemplo de que se puede destacar en el área laboral además de desempeñar roles de maternidad.
Desde ser la primera promotora en mis proyectos de emprendimiento, pasando por hacernos la cena a mí y a mis compañeros en nuestras desveladas de la universidad, y hasta invertir en mis últimos proyectos de mi agencia.
La voz de mi madre siempre me acompaña “¿Qué necesitas para hacerlo?, Haz un plan de trabajo, Piensa bien antes de actuar, Te admiro.” Frases que me han acompañado a lo largo de mi vida. ¡Gracias Fofo por cada palabra de aliento en mi vida personal y profesional!
En muchos momentos de mi vida me he encontrado rodeada de mujeres talentosas y con habilidades diferentes que me han inspirado, impulsado, pero sobre todo me han ayudado a desarrollar mi potencial.
Me he dado cuenta que el liderazgo femenino es distinto.
Generalmente, las mujeres siempre vamos acompañadas de otras mujeres que nos impulsan, nos valoran, nos apoyan y nos aconsejan para seguir avanzando. Se crean redes de apoyo en las que de una o de otra manera resolvemos los problemas y encaramos los retos. Porque cuando las mujeres se acompañan, el camino deja de ser individual y se vuelve compartido.
Es una manera de liderar que transforma entornos, abre espacios y cambia las reglas del juego.


















