Desde el 2010 el escenario de seguridad publica en nuestro país ha tenido un incremento anual promedio del 8% a la fecha (estadísticas de Semáforo Delictivo), a la par las encuestas ciudadanas sobre la percepción de inseguridad (ENVIPE – Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública-, del INEGI) ubican con un 73.6% la inseguridad al país. Sin embargo, y a pesar de estas adversidades en el 2024 México registró una cifra histórica en la Inversión Extranjera Directa (IED), alcanzando los 36,872 millones de dólares (6% de esta inversión colocada en Nuevo León), representando un incremento del 1.1% respecto al año anterior. En estas inversiones Estados Unidos continuó siendo nuestro principal socio con 16,513 millones de dólares, lo que representa el 45% del total; siguiéndole en este score de inversión los países de Japón con 4,285 millones, Alemania con 3,788 millones y Canadá con 3,216 millones. El 54% de la IED se destinó al sector manufacturero, donde México continúa siendo una zona clave para invertir a los negocios transnacionales.
Este contraste de condiciones en nuestro país ha obligado a que tanto inversionistas extranjeros como nacionales, consideren de forma más cercana (por conciencia propia u obligada por incidentes/amenazas) la implementación de esquemas de gestión del riesgo en sus proyectos de negocio. Tradicionalmente el tema de la seguridad y “gestión del riesgo” se maneja de forma orgánica, y, en consecuencia, al crecimiento mismo de las organizaciones y los retos e incidentes a los que se ve expuesto el negocio durante ese proceso. Esta forma tradicional es funcional hasta cierto punto (en la mayoría de los casos con degaste y estrés organizacional), sin embargo, en donde el incidente rebasa la experiencia y herramientas básicas aprendidas orgánicamente la continuidad del negocio se ve comprometida, y en algunos casos hasta interrumpida.
La exigencia del actual escenario de negocios (tanto en nuestro país como global) requiere un sistema de Gestión del Riesgo implementado de forma institucional y formal en las empresas, y que se encuentre plenamente adaptado al negocio para que le permita contar con las herramientas y técnicas de seguridad adecuadas para abordar cualquier tipo de amenaza o riesgo a su continuidad. El sistema más recomendable a implementar es el Enterprise Security Risk Management (ESRM, programa de ASIS International), la principal ventaja de este programa es que es holístico ya que incluye cualquier amenaza potencial/real que pueda interrumpir o afectar el negocio no limitándose únicamente a los riesgos/amenazas físicas o las más visibles. Su metodología es estratégica ya que alinea la seguridad con los objetivos de negocio, utilizando principios de gestión de riesgos globalmente aceptados. El éxito de este programa es que, en lugar de ser una función separada, el ESRM ofrece a los directivos y dueños de las empresas información de alto valor para la toma de decisiones, y hace responsable conscientemente a los asociados de las diversas áreas de su rol e importancia en el cumplimiento de este programa.
Recomiendo ampliamente el considerar a exhortar a las empresas contar con un programa formal de Gestión del Riesgo, que les permita de forma estructurada y segura administrar las posibles amenazas que están latentes en el actual escenario de negocio y su visión a futuro. La preparación y conciencia anticipada pueden ser la diferencia entre un incidente o una interrupción en la continuidad del negocio.
















